martes, 6 de octubre de 2009

Eco acerca del blog de Saramago

"Si tuviera siempre en cuenta los pros y los contras, Saramago sabría también que hay maneras y maneras incluso en la invectiva. Cito (de memoria) a Borges que citaba (de memoria tal vez) al doctor Johnson que citaba el caso de un fulano que insultaba de esta manera a su adversario: "Señor, vuestra esposa, con el pretexto de que regenta un burdel, vende telas de contrabando". Saramago, por el contrario, no se anda con tantos cumplidos, es decir, dejándose de rodeos, en su actividad de comentarista cotidiano de la realidad que le circunda se toma la revancha de toda la vaguedad oblicua de sus fabulaciones."


El país - 06/10/2009

domingo, 28 de junio de 2009

inagotables, infinitos y eternos renaceres

"...No se sabe nunca cuándo se nace: el parto es una simple convención. Muchos mueren sin haber nacido; otros nacen apenas, otros mal, como abortados. Algunos, por nacimientos sucesivos, van pasando de vida en vida, y si la muerte no viniese a interrumpirlos, serían capaces de agotar el ramillete de mundos posibles a fuerza de nacer una y otra vez, como si poseyesen una reserva inagotable de inocencia y abandono."

Extraído de "El entenado" - Juan José Saer

miércoles, 17 de junio de 2009

La última partida

"...Esta es mi mano. Puedo moverla. Mi sangre corre por mis venas. El sol aún está en alto. Y yo, Antonius Black, juego al ajedrez con la muerte.."

Extraído de la película "El séptimo sello"

domingo, 17 de mayo de 2009

sábado, 16 de mayo de 2009

Advertencia

"... - ¿Has oído alguna vez el quejido de un muerto?


- No


- Pues, más te vale."

Extraído de "Pedro Páramo" - Juan Rulfo

domingo, 26 de abril de 2009

soledad

"...No te diré cómo fui hundiéndome día tras día. Quizá ocurrió después del horrible pecado. La verdad es que fui quedando aislado.

Caminaba como antes por las calles, miraba los objetos que se exhiben en las vitrinas, y hasta me detenía sorprendido frente a ciertas ingeniosidades de la industria, mas la verdad es que estaba horriblemente solo. 

Alguna que otra vez sentía en mis mejillas el frío roce de un alma que me buscaba por la tierra con su pobre pensamiento encadenado. Un escalofrío se descargaba entonces a través de los intersticios de mis vértebras.

Luego la noche del pensamiento caía sobre mí y estuve mucho tiempo sumergido en el crepúsculo que ya no era terrestre, y tal como deben conocerlo aquellos que la medicina clasifica con el nombre de idiotas profundos...."


Extraído de "Las fieras" - Roberto Arlt