Seis grados de separación: es una teoría que intenta probar que cualquiera en la Tierra puede estar conectado a cualquier otra persona del planeta a través de una cadena de conocidos que no tiene más de cinco intermediarios (conectando a ambas personas con sólo seis enlaces) o más popularmente que "el mundo es un pañuelo".
La teoría fue inicialmente propuesta en 1930 por el escritor húngaro Frigyes Karinthy en un cuento llamado Chains.
El concepto está basado en la idea de que el número de conocidos crece exponencialmente con el número de enlaces en la cadena, y sólo un pequeño número de enlaces son necesarios para que el conjunto de conocidos se convierta en la población humana entera.
Recogida también en el libro "Six Degrees: The Science of a Connected Age” del sociólogo Duncan Watts, y que asegura que es posible acceder a cualquier persona del planeta en tan sólo seis “saltos”.
domingo, 6 de marzo de 2011
sábado, 12 de febrero de 2011
Poema
Te amo por ceja, por cabello, te debato en corredores
blanquísimos donde se juegan las fuentes
de la luz,
te discuto a cada nombre, te arranco con delicadeza
de cicatriz,
voy poniéndote en el pelo cenizas de relámpago
y
cintas que dormían en la lluvia.
No quiero que tengas una forma, que seas
precisamente lo que viene detrás de tu mano,
porque el agua, considera el agua, y los leones
cuando se disuelven en el azúcar de la fábula,
y los gestos, esa arquitectura de la nada,
encendiendo sus lámparas a mitad del encuentro.
Todo mañana es la pizarra donde te invento y te
dibujo,
pronto a borrarte, así no eres, ni tampoco
con ese
pelo lacio, esa sonrisa.
Busco tu suma, el borde de la copa donde el vino
es también la luna y el espejo,
busco esa línea que hace temblar a un hombre
en
una galería de museo.
Además te quiero, y hace tiempo y frío.
sábado, 15 de enero de 2011
"Aquí yace Molière el rey de los actores
En estos momentos hace de muerto
y de verdad que lo hace muy bien"
Epitafio de Molière
domingo, 2 de enero de 2011
Una lección sobre autoría desautorizada
"...Una vez escuché un filósofo alemán (era alemán, de verdad, y era profesor de filosofía) que examinaba con todo detalle uno de mis relatos, sin saber que yo estaba entre el auditorio.
Después de la conferencia, me levanté para discutir algunos puntos de su interpretación, y le dije, pensando que aquello lo dejaría fulminado: "Después de todo, da la casualidad que yo soy el autor de la narración."
"Oh", dijo él, "¿es usted Isaac Asimov? Estoy encantado de contarle entre nosotros y soy gran admirador de su obra, pero dígame -¿Qué le hace pensar que por haber escrito la obra sabe algo sobre ella?"
He tratado de no olvidar nunca esta lección."
Después de la conferencia, me levanté para discutir algunos puntos de su interpretación, y le dije, pensando que aquello lo dejaría fulminado: "Después de todo, da la casualidad que yo soy el autor de la narración."
"Oh", dijo él, "¿es usted Isaac Asimov? Estoy encantado de contarle entre nosotros y soy gran admirador de su obra, pero dígame -¿Qué le hace pensar que por haber escrito la obra sabe algo sobre ella?"
He tratado de no olvidar nunca esta lección."
Extraído de "Opus 100" - Isaac Asimov
miércoles, 8 de septiembre de 2010
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