lunes, 1 de agosto de 2011

Un dedicado reproche

"Entonces me contó una anécdota increíble que lo pintaba de cuerpo completo:

 —Yo soy mayor que Borges —me dijo, y me dio la impresión estar hablando con un fantasma vanidoso—. Hace muchísimos años, cuando éramos jóvenes, le envié una copia de mi libro "Estafen". Era una edición de autor y se la dediqué, como se usaba entonces —se ríe, recordando, y dibuja unas letras en el aire—: 'Con afecto, Juan Filloy'.

A Don Juan nunca le gustó salir de Río Cuarto, su ciudad natal. Era un antiporteño. Pero años después de ese obsequio literario, tuvo que viajar a Buenos Aires por cuestiones personales y aprovechó para ir a las librerías de Corrientes, donde había volúmenes que en Córdoba no se conseguían.

—Buscando entre los libros usados, encontré uno mío —recuerda—. Era "Estafen".

Me resultó muy raro, porque yo hacía ediciones sólo para los amigos. Cuando lo abrí, encontré con sorpresa la dedicatoria —me mira y sonríe—. ¡Era el libro que le había regalado a Borges!

—Qué hijo de puta —se me escapa—. ¿Lo había vendido?

—No lo culpo —me dice, irónico—: estaría necesitado.

—¿Y usted alguna vez se lo reprochó a Borges? —No —se espanta—. Eso no hubiera sido muy diplomático... Hice algo peor —y le brillan los ojos como a un chico—. Compré el libro, me volví para casa, y se lo mandé otra vez de regalo. Abajo de la primera dedicatoria, escribí otra: 'Con renovado afecto, Juan Filloy'."

jueves, 7 de julio de 2011

miércoles, 6 de julio de 2011

"Para crear una paz interior, lo más importante es la práctica de la compasión y el amor, la compresión y el respeto por todas las formas de vida" 

martes, 31 de mayo de 2011


"Creo en la carne y en los apetitos, ver, oír, tocar ¡Cuántos milagros! Y cada parte de mi ser es un milagro"

domingo, 1 de mayo de 2011

Siente como vibra
 Locamente en nosotros
 Un viento feroz 
Retorciendo la fibra

De los tallos informes 
Y las plantas carnívoras 
De bocas enormes 
Luchan con las víboras 

Y los ríos soturnos
Oye como vierten 
El agua corrompida 

Y las sombras se unen 
En los rayos nocturnos 
De la luna perdida