De repente experimenté una especie de olvido de mí mismo, y en ese breve y resplandeciente momento toda mi ansiedad y torpeza pareció desaparecer. Me volví hacía Neil; le pregunté si había sentido la misma sensación y me dijo que así era.
Imagino esos momentos como fragmentos o astillas dispersas a lo largo de la vida. Si una persona pudiera recopilarlos y juntarlos, podría disfrutar de una hora o incluso de un día perfecto. Y creo que en esa hora o en ese día se hallaría más cerca del misterio de lo que es ser humano. Sería como tener un atisbo del cielo"
Extraído de "Nacido en un día azul"